Aprovechando que se retoma este hilo, procedo con mis experiencias;
Hace años, cuando apenas me afeitaba, usufructuaba el stic de la toja y una brocha. Al carecer en absoluto de unas instrucciones, solía mojar la brocha y la frotaba contra el stic, el stic se me iba de las manos, si había suerte acababa en el lavamanos, sino, al suelo. En ambos casos el resultado solía requerir de una reconstrucción del jabón. Al aplicar en cara, no llegaba a batir bien, o ponía mucha agua, o que se yo
, era joven. Al no obtener un resultado que no fuera una sangría, desistí de la brocha y del stic. Tristemente, me iba mejor con el bote de spray. Hasta aquí mi primera etapa con los jabones clásicos. No conocía, ni las cremas, ni más marcas que el stic de la Toja y las espumas en spray, así que me quedé con estas últimas.
Al retomar el afitado más clasico, ya existía internet, y había de donde sacar información. Me hice con unas cremas inglesas y alguna italiana y a jugar. He descubierto que la parafernalia pre y post, tiene su gracia. Me resulta cómodo en disponer de la espuma hecha en tazón y no tener que andar a medio afeitado espumando más. Lo de la temperatura me da un poco igual, casi prefiero que esté un poco tibia mejor que caliente. Pero sobre todo, y esto es una opinión personal, creo que frotar el jabón contra la cara y luego frotar a brocha, exfolia demasiado, por lo que el paso de la cuchilla será sobre una piel más delicada y puede irritar más. En los últimos afeitados me aplico la espuma sobre la cara casi en seco (mojo las manos y me las paso un poco para que no se chafe la espuma) y antes de duchar. De momento me va bien, claro que con tantas cremas distintas que voy probando tampoco resulta fácil saber si la cosa mejora por uno u otro motivo. Lo que si que creo es que seguiré con la taza una temporada.
Salu2.
Indesio.