Coincido en parte de lo que comentas Teiste, pero veo diferencias respecto al caso que comentas.
El Accutane, salvo que esté equivocado, fue un descubrimiento de la industria farmacéutica, que en colaboración con los siempre bienintencionados y generosamente retribuidos médicos, popularizaron el producto.
Los parabenes se llevan utilizando desde hace su descubrimiento en 1924, de forma masiva, por su bajo coste y eficacia como conservantes, y de repente se le asocia de forma un tanto vaga con el adenocarcinoma mamario, cuando una parte de la industria promovía una revolución natural en la cosmética.
Algo similar al tema del aluminio que comenta Tony SC, o parecido a lo que se ha comentado antes del aceite de oliva, frente al colesterol, también comentado.
Sigo pensando que algo huele a podrido en Dinamarca, cuando pasa esto, sobretodo porque a pesar de lo que se diga, ningún estudio ha demostrado claramente la relación causa-efecto de los parabenes con el cáncer. Y sigo insistiendo, ¿la industria alimentaria a verlas venir? ¿los preocupados consumidores confiados en comer parabenes sin problemas y preocupadísimos en absorberlo por la piel? No sé, pero el beneficio de la duda en este caso, se inclina a pensar que son menos dañinos de lo que se nos quiere hacer creer.
Y la segunda parte, lo que nos comenta Petrus, los productos libres de parabenes y que en teoría los necesitaban para su conservación, ¿los han eliminado sin más? ¿por qué los han sustituido?.
A mi me suena a lo que ha ocurrido hace poco aquí en España con las bolsas de plástico en los supermercados y grandes superficies. De repente en una conversión ecológica sin igual, los grandes grupos de supermercados deciden, de la noche a la mañana, que hay que proteger al planeta de las bolsas de plástico, olvidándose de que casi todas eran ya reciclables y/o en muchos casos biodegradables. Las eliminan. Eso sí, se han hinchado a vender bolsas de la compra (de rafia o nylon, no reciclables y mucho más contaminantes) y si pagas un módico precio, la bolsa de plástico tradicional ya no ees el malo de la película y te la venden con más cara que espalda. Al final, se han ahorrado un pastón en gasto corriente, lo cual redunda en sus beneficios y más en tiempos de crisis.