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Afeitado cuidado y sostenible.
#1

El siguiente texto es un resumen del contenido con el que me he tropezado navegando. Pienso que aunque todos conocemos estas ideas, viene bien por las reflexiones que concentran las siguientes lí­neas:

La historia del afeitado masculino describe a la perfección la evolución industrial del siglo XX: las primeras maquinillas de acero (afeitado clásico) duraban toda la vida, sus recambios eran baratos y tení­an menor impacto ecológico; los modelos que las sustituyeron empeoraron sus prestaciones con la obsolescencia programada de sus cuchillas.

En los años 70, aparecieron los modelos que empeoraban a sus predecesores de acero inoxidable: las maquinillas de cartucho con cuchillas múltiples, que encarecieron exponencialmente el afeitado, a la vez que aumentaron su impacto medioambiental. El argumento era, "el cliente lo demandaba", en el que se escudan muchos investigadores de producto y empresas. La realidad es una estrategia de mercado donde se han obviado las auténticas necesidades del usuario, su razón de existir.

Las cuchillas reemplazables han reducido su vida útil, han encarecido el afeitado y mermado el cuidado de la piel sin excepción.

A las maquinillas de cartucho se unieron las rasuradoras eléctricas, que prometí­an la panacea del afeitado en seco. Cualquiera con la piel algo sensible, que se afeite una o dos veces a la semana, comprobará lo difí­cil que es apurar el afeitado, con inconvenientes tanto prácticos como medioambientales.

Abundan los productos que empeoran los modelos que sustituyen sin que nadie proteste por ello. Nosotros ahora sí­ lo cual vemos cláramente en la afloración de anuncios de afeitado moderno.

Si algún proceso envejece con precisión matemática y convierte el afeitado sin esfuerzo en una lija impracticable sobre piel humana es la cuchilla intercambiable de las maquinillas más sofisticadas de los principales fabricantes.

Los materiales derivados del petróleo y las economí­as de escala impulsaron a su vez fenómenos como la obsolescencia programada; en lugar de pocos productos y duraderos, se impuso la lógica de la abundancia. Muchos productos, a precios competitivos, renovados cuanto antes mejor.

La lógica del producto barato, atractivo a la vista y que se estropea con facilidad afecta especialmente a familias de productos que, gracias a la condescendencia de las empresas que dominan el mercado, evolucionan hacia prácticas comerciales que no mejoran y abaratan modelos previos, como el plástico y las economí­as de escala prometieron en el siglo XX. Todo lo contrario: los encarecen y empeoran nuestra experiencia, además de aumentar su impacto ambiental, reduciendo costes usando plástico y aumentaando sus beneficios multiplicando varias veces el precio de los recambios.

Para empeorar el fenómeno, las maquinillas (de dos o más hojas), envejecen rápidamente, prácticamente de manera matemática: han sido diseñadas para afeitar de manera diligente en un número determinado de ocasiones y, a partir de ahí­, convertirse en una lija que suplica un recambio.

A modo de recordatorio, cuando un sector acuerda formalmente y en secreto prácticas comerciales para eliminar la competencia y la innovación, controlando la producción y distribución, incurre en prácticas de cartel. Si las empresas que conforman este tipo de mercados siguen las mismas prácticas comerciales y obligan a los consumidores a elegir entre productos virtualmente idénticos y con el mismo sobreprecio, han creado una estructura de mercado monopolí­stica. Y en entornos como la Unión Europea o Estados Unidos, los cárteles comerciales están penados.

El afeitado con maquinilla de acero, jabón y brocha de cerdas naturales se está tomando la revancha entre un creciente número de entusiastas que aprecian las ventajas de este tipo de afeitado: es cómodo, especialmente cuidadoso con la piel cuando se ha adquirido cierta práctica, mucho más barato a largo plazo y con un impacto medioambiental muy inferior.

Una de tantas revoluciones sin los resultados esperados, donde la práctica mercantilista utilizada por las empresas del sector han merecido perder parte de su clientela.


Saludos.
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#2

Floí¯d escribió:El siguiente texto es un resumen del contenido con el que me he tropezado navegando. Pienso que aunque todos conocemos estas ideas, viene bien por las reflexiones que concentran las siguientes lí­neas:

La historia del afeitado masculino describe a la perfección la evolución industrial del siglo XX: las primeras maquinillas de acero (afeitado clásico) duraban toda la vida, sus recambios eran baratos y tení­an menor impacto ecológico; los modelos que las sustituyeron empeoraron sus prestaciones con la obsolescencia programada de sus cuchillas.

En los años 70, aparecieron los modelos que empeoraban a sus predecesores de acero inoxidable: las maquinillas de cartucho con cuchillas múltiples, que encarecieron exponencialmente el afeitado, a la vez que aumentaron su impacto medioambiental. El argumento era, "el cliente lo demandaba", en el que se escudan muchos investigadores de producto y empresas. La realidad es una estrategia de mercado donde se han obviado las auténticas necesidades del usuario, su razón de existir.

Las cuchillas reemplazables han reducido su vida útil, han encarecido el afeitado y mermado el cuidado de la piel sin excepción.

A las maquinillas de cartucho se unieron las rasuradoras eléctricas, que prometí­an la panacea del afeitado en seco. Cualquiera con la piel algo sensible, que se afeite una o dos veces a la semana, comprobará lo difí­cil que es apurar el afeitado, con inconvenientes tanto prácticos como medioambientales.

Abundan los productos que empeoran los modelos que sustituyen sin que nadie proteste por ello. Nosotros ahora sí­ lo cual vemos cláramente en la afloración de anuncios de afeitado moderno.

Si algún proceso envejece con precisión matemática y convierte el afeitado sin esfuerzo en una lija impracticable sobre piel humana es la cuchilla intercambiable de las maquinillas más sofisticadas de los principales fabricantes.

Los materiales derivados del petróleo y las economí­as de escala impulsaron a su vez fenómenos como la obsolescencia programada; en lugar de pocos productos y duraderos, se impuso la lógica de la abundancia. Muchos productos, a precios competitivos, renovados cuanto antes mejor.

La lógica del producto barato, atractivo a la vista y que se estropea con facilidad afecta especialmente a familias de productos que, gracias a la condescendencia de las empresas que dominan el mercado, evolucionan hacia prácticas comerciales que no mejoran y abaratan modelos previos, como el plástico y las economí­as de escala prometieron en el siglo XX. Todo lo contrario: los encarecen y empeoran nuestra experiencia, además de aumentar su impacto ambiental, reduciendo costes usando plástico y aumentaando sus beneficios multiplicando varias veces el precio de los recambios.

Para empeorar el fenómeno, las maquinillas (de dos o más hojas), envejecen rápidamente, prácticamente de manera matemática: han sido diseñadas para afeitar de manera diligente en un número determinado de ocasiones y, a partir de ahí­, convertirse en una lija que suplica un recambio.

A modo de recordatorio, cuando un sector acuerda formalmente y en secreto prácticas comerciales para eliminar la competencia y la innovación, controlando la producción y distribución, incurre en prácticas de cartel. Si las empresas que conforman este tipo de mercados siguen las mismas prácticas comerciales y obligan a los consumidores a elegir entre productos virtualmente idénticos y con el mismo sobreprecio, han creado una estructura de mercado monopolí­stica. Y en entornos como la Unión Europea o Estados Unidos, los cárteles comerciales están penados.

El afeitado con maquinilla de acero, jabón y brocha de cerdas naturales se está tomando la revancha entre un creciente número de entusiastas que aprecian las ventajas de este tipo de afeitado: es cómodo, especialmente cuidadoso con la piel cuando se ha adquirido cierta práctica, mucho más barato a largo plazo y con un impacto medioambiental muy inferior.

Una de tantas revoluciones sin los resultados esperados, donde la práctica mercantilista utilizada por las empresas del sector han merecido perder parte de su clientela.


Saludos.

Muy interesante. Yo, que creo que soy el mas novato de todo el foro, y si no es asi es porque alguien ha entrado hoy... con mi primera semana de afeitado clasico y con material muy común como he dicho por aquí­ (Wilkinson Classic), hoy despues de afeitarme y quedarme de lujo, he tirado todas las maquinillas multihoja que tenia... se acabo... esto es otra cosa, tengo la piel como munca despues de un afeitado.

Leer esto reafirma mi decision.

Saludos.
Sssshhhhhh....

Just... Live and Let Die....
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#3

Totalmente de acuerdo, aunque por desgracia a muchos de nosotros ese latigillo final de "mucho más barato a largo plazo" pues como que no...
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#4

Toninor escribió:Totalmente de acuerdo, aunque por desgracia a muchos de nosotros ese latigillo final de "mucho más barato a largo plazo" pues como que no...

Estoy de acuerdo @Toninor con tu afirmación que aunque habrás entendido la simbologí­a del texto aclaro para que nadie se lleve a confusión; "mucho más barato a largo plazo" se refiere a que la primera inversión entre maquinilla, brocha, etc, es un desembolso pero a la larga se entiende que con sólo comprar los materiales fungibles la rentabilidad es clara y la mejora en el afeitado también lo es. Distinto sucede con los que en mayor o menor medida nos dejamos seducir por productos que compramos sin haber gastado el que usamos. Esta situación evidencia lo a gusto que nos encontramos con el afeitado clásico y el cuidado que nos procuramos, sin embargo en este punto también cabe mencionar el tener una mayor cantidad de productos en el mercado (mayor variedad), a nuestro alcance (poder adquisitivo), avalado por una red de distribución que te lo lleva hasta casa (marketing y web-comercio). Pero se necesita un cuarto factor para acceder a un producto y es la redención del consumidor ante éste (consumismo).

En este sentido hago una llamada de atención, sin ánimo de desprestigiar ninguna intención benévola que hacen grande dí­a a dí­a este foro, en cuanto a cómo nos hemos dejado moldear para ser consumistas sine qua non hoy no existirí­a tal variedad de productos, el desarrollo se verí­a afectado, pero también el medio ambiente.

Hemos cambiado el esparcimiento de recreo en el campo con el paseo por un centro comercial... Es loable que una persona se cuide y adquiera productos para sí­, no obstante en el acto de adquisición también es responsable en lo que a necesidad se refiere o por el contrario, satisfacción de una necesidad parcial, no controlada y momentánea de markering que nos ha seducido por la vista, olfato y tacto da una nueva vuelta al sistema de consumo. Vuelta que repercute en nuestra economí­a porque el producto adquirido ha contaminado en su fabricación (exceptuo artesanales por menor impacto), por ello pagamos medioambientalmente, pero los restos que tiramos a la basura o por el sumidero también los pagamos en facturas correspondientes de basuras (transporte, reutilización, etc) y depuradoras (para evitar el impacto en la medida de lo posible).

El coste del consumismo es desigual, pues sólo el consumidor del producto paga por éste, pero todos pagamos por los efectos colaterales que aquel origina en un bien indivisible, la naturaleza.

Queda por tanto otra forma de valorar nuestra decisión de compra y pensar en el consumismo como parte de la estrategia de obsolescencia programada, también que cada acción depende de nosotros como pilar del cuarto factor; el consumidor.

Saludos.
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#5

Estoy completamente de acuerdo en que desde que se introdujo la "tecnologí­a" en tema del afeitado, la cosa ha ido de mal en peor. Entiendase por tecnologia el ir introduciendo hojas, diseños ergonomicos, bandas lubricantes y un largo etcetera.

Esto tiene cierta lógica y aplicado a otros campos se ve mucho mas claro. La tecnologí­a cambia de un dia para otro y lo que hoy es lo mejor de lo mejor, dentro de un mes es una porquerí­a. De este modo se entra en un circulo vicioso en que si te paras a pensar un poco te dan ganas de coger a ese lumbreras que te dice que estás desfasado y decirle "fuiste tu quien me vendio esa mierda (según tu) hace dos dias".

Vamos a ver ni lo de antes era tan bueno ni lo de ahora es tan malo.

La premisa de partida es: ¿Por que nos afeitamos?

La inmesa mayorí­a por obligación y esos son los que van a lo comodo y a lo rapido y no se paran a pensar si su piel soporta cierto numero de hojas o no, o si es conveniente un producto pre afeitado para preparar la piel o si es buena la espuma de confort o si es necesario exfoliar, ect... ellos lo que quieren es que desaparezca el pelo y punto. Muchos de estas personas terminan castigando la piel y van comprando todo lo nuevo que va saliendo a ver si asi mejoran, pero no se dan cuenta de que el problema es otro.
Porque os recuerdo que mucha innovacion y mucha historia pero la mach 3 y la GII se sigue vendiendo.

Luego estamos nosotros, lo que nos afeitamos por placer y aqui si que nos centramos en la forma mas que en los materiales.

Un persona puede afeitarse con una Wilkinson Classic, Cuchilla BIC, Barrita de la Toja, Brocha de Cerda y Floid.

Por otro lado esa misma persona puede afeitarse con una Feather AS-D2, cuchilla Gillete Platinum, MdC, brocha Simpsons Chubby 3 Sivertip y Santa Maria Novella Emulsione Analcolica y obtener el mismo resultado.

Que los materiales ayudan? No hay duda.

Que el principal problema es de actitud? Menos duda todavia.
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#6

Es evidente que con una sana prudencia el afeitado clásico es mucho más económico que el multihojas. Cuando empecé hace menos de dos meses no dejó de sorprenderme el origen de muchas de las cuchillas: Egipto, India, Rusia, Pakistán, Turquí­a, ... es decir, paí­ses en que la mayorí­a de la población no puede acceder al lujo de tirar un cartucho de multihojas. Serí­a curioso saber si en Perú, Bolivia, etc tienen marcas propias de cuchillas. Imagino que una brocha heredada, jabones sencillos, una maquinilla para toda la vida e ir estirando la vida de las cuchillas al máximo es la regla de oro de la mayorí­a de hombres en esos paí­ses.

La siguiente reflexión, a partir del escrito de Floid, es el impacto medio ambiental de un afeitado sobre otro. Es una tonterí­a, de acuerdo. Sólo que cuando vives rodeados de apóstoles del reciclaje a veces es bueno -cuando te apagan la luz del despacho estando tu dentro y te comentan que se ve la mar de bien sin luz artificial- preguntar: - Y tu, ¿cómo te afeitas?

El problema siempre es el mismo: cuando algo vende la oferta se multiplica. Brochas de todo tipo; jabones y cuchillas para dar y vender. Al igual que muchos de vosotros yo he pasado por los relojes y las plumas. Aquí­ voy a intentar no cometer el mismo error. Probaré productos en base a la experiencia que me puedan dar los veteranos y en poco tiempo tendré una brocha, una maquinilla, un jabón y una sólo marca de cuchillas. Aquí­ es donde creo que está el éxito de un AC mucho más barato y ecológico que no el multihojas. Sé que es complicado ya que la necesidad de explorar también se produce en el AC pero imagino que deberá ser así­. Y lo digo yo, que en dos meses he comprado ya dos brochas y dos maquinillas. Ya he cumplido. Las dos brochas son perfectas y las dos maquinillas también. Así­ que aquí­ tema cerrado. Ahora estoy en el jabón y en las cuchillas. Las cuchillas creo que también tengo solucionada la elección.

Si conseguimos eso: dos brochas, dos maquinillas y poco más podemos decir que nuestro afeitado es conscientemente barato.

Es sólo una humilde opinión de novato después del café.

Un saludo
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#7

Es que esto de las maquinillas de múltiples hojas es un negocio altamente pujante. Yo no creo que las cuchillas tengan una obsolescencia programada. Lo normal es como uno se irrita con ellas, se afeita, no todos los dí­as, sino cada tres o cuatro. Y dado el tamaño del pelo de una barba de esos dí­as, cuando uno usa la multihojas, es de cajón que los pelos cortados (muchos de ellos) se quedan entre las cuchillas, siendo imposible eliminarlos de ahí­. Y claro, usar una cuchilla llena de pelos hace imposible y confortable el afeitado, por lo que el usuario debe cambiar de recambio cada dos o tres afeitados. Resultado, un gran negocio para los fabricantes de cuchillas. Y esto es así­, ya que te dejan la maquinilla a un precio reducido, para que piques, pero luego los recambios te los venden a precio de oro. Y no hablo de los geles y espumas de bote o afters milagrosos contra la irritación, otro negocio asociado. Al final, si os dáis cuenta, en todos los anuncios no se recalca el apurado, sino la "desaparición" de la irritación consiguiente al afeitado. Y esto es por que la maquinilla multihojas no funciona con barbas de varios dí­as, saturas las hojas con pelos, y así­ nadie se afeita. Si te afeitas diariamente, no hay tanto problema, y de hecho muchas llevan una banda deslizante, que según los fabricantes, cuando desaparece debes cambiar el recambio. Y por todos es sabido que una banda no supera los tres afeitados de rigor, aunque te afeites todos los dí­as... Así­ que se mire por donde se mire, es un enorme negocio
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#8

Totalmente de acuerdo con tu articulo, muy interesante y gracias por compratirlo. Un saludo
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