Bienvenido, Únete al foro? Registro  
De cenizas, jabones y químicos.
#1

Para esto va muy bien también el jabón. Este es un invento galo que deja el pelo reluciente. Se hace de sebo y ceniza. El mejor es el de ceniza de haya y sebo de cabra. Lo hay de dos tipos: espeso y líquido. Entre los germanos tanto el uno como el otro lo utilizan más los hombres que las mujeres. (Historia natural, libro 28, capítulo 51. Plinio el Viejo, Año 77  DC).”.

Prodest et sapo, Galliarum hoc inventum rutilandis capillis. fit ex sebo et cinere, optimus fagino et caprino, duobus modis, spissus ac liquidus, uterque apud Germanos maiore in usu viris quam feminis [Historia natural, libro 28, capítulo 51. Plinio el Viejo, Año 77  DC.].




En este larguísimo hilo tratamos del papel de la sosa y la potasa para fabricar jabones de afeitar. Desde un punto de vista técnico, me temo, aunque con las necesarias pinceladas de historia y poesía, que de no existir, convertirían la jabonería en una ciencia aburrida. Para menor suplicio de ustedes, he procurado dejar fórmulas y cálculos para el final.
Lo pueden leer a trozos si quieren, esto de la química es un poco tostoncito; mejor en pequeñas dosis. Agradezco al foro el espacio cedido, considerable en este caso. Sin duda este hilo sería más propio de un blog o foro de jabonería, cierto. Pero dado que algunos de los compañeros del foro ya se han puesto manos a la obra con esto de fabricarse sus propios jabones, he considerado oportuno extenderme con el tema de los álcalis. Me extiendo tanto en este tema porque el dominio y cálculo de la lejía es la base de la jabonería.

Empecemos. Es necesario recordar las siguientes definiciones:

Potasa: nombre ordinario del carbonato potásico. K2CO3. El nombre proviene del alemán antiguo potasche = pot + asche = cenizas en una olla o bote. De donde pasó al latin moderno potassium. La fuente de la potasa eran las cenizas vegetales. Cuando se quema la madera, y especialmente plantas ricas en sales (oxalatos, tartratos) se forma de manera natural el carbonato potásico, en concentraciones del 20 – 40 % en peso. Actualmente ya no se usa la potasa en jabonería, sino la potasa cáustica, que es el hidróxido potásico, KOH, más potente que la potasa. El símbolo químico del potasio es K, del latín kalium, derivado de una voz árabe que significa ceniza.

Sosa: nombre ordinario del carbonato sódico Na2 CO3.  De hecho está también en las cenizas de las plantas, y ese es su origen (combinada con la potasa)  aunque hay yacimientos minerales. Actualmente ya no se emplea en jabonería, se emplea la sosa cáustica, o hidróxido sódico, NaOH. El nombre de sosa proviene también del árabe, suwwād, que aparte de negro, también hace referencia a una planta (Salsola soda) cuyas cenizas se empleaban para fabricar jabón , vidrio y papel.

Álcali: sustancia mineral que al disolverse en agua da un pH fuertemente básico (en oposición a ácido) es decir, un pH por encima de 11 (en una escala de 1 a 14). La palabra viene del árabe al-qali, ceniza. Es que los árabes en los siglos oscuros del medievo eran los herederos de la cultura persa y india, y padres de la alquimia.

Lejía: en jabonería se llama lejía a la disolución de un álcali en agua, es decir de la sosa y/o la potasa (caústicas o normales). Nada que ver con la lejía desinfectante que usamos ahora, que es hipoclorito sódico, y que no se usa para hacer jabones.

Índice de saponificación: es la cantidad de miligramos de hidróxido potásico o sódico necesarios para saponificar un gramo de grasa.

Saponificación: reacción química en la que un triglicérido se rompe por acción de un álcali y el agua (hidrólisis) liberándose glicerina y ácidos grasos, estos últimos formando una sal con el sodio y/o el potasio.

Jabonato
: sal sódica o potásica de un ácido graso. Si la sal es de otro elemento que no sea sodio o potasio, no será soluble en agua, y no recibe este nombre.

Jabón: mezcla sólida o semisólida de jabonatos, lejía sin neutralizar, grasa sin reaccionar,  agua y ingredientes complementarios añadidos.

Sobreengrasado
: exceso de grasas no saponificadas dentro del jabón,  por utilizar menos álcali del necesario para la completa saponificación. En jabones y cremas de afeitar oscila entre el 10 % - 25 %.

Calculadora  de saponificación: hoja de cálculo automática que permite calcular la cantidad de álcali necesario para saponificar una mezcla de aceites o grasas y intentar predecir sus propiedades o comportamiento. En ella se han incorporado los índice de saponificación de una biblioteca de aceites, entre otros datos.

Concentración de lejía: % en peso de la disolución en agua del álcali, oscila entre el 20 % y el 35 %. Cuanto mayor es la concentración, antes se alcanza el empaste y menor es el tiempo de curado.

Empaste: o traza, se refiere al momento en que se considera que empieza la saponificación, por aumento de la viscosidad aparente de la mezcla de  grasa y lejía

Durante muchos siglos el álcali necesario para saponificar los aceites se obtenía de las cenizas de plantas. La  barrilla era la principal materia prima. Era la ceniza obtenida de calcinar plantas halófitas (que crecen en terrenos ricos en sal), voy a citar sólo algunas de las 40 descritas,  para alborozo de algún botánico que pudiera haber en esta sala de lectura: Salicornia herbosa , Salicornia fruticoides, Salsola soda, Salsola kali, Atriplex portulacoides, Atriplex halimus, Statice Limonium, Halogetun sativus .Esta última era la más explotada en la zona de Alicante y Murcia. El campo de Cartagena era la zona peninsular de mayor producción. Estas plantas se calcinaban lentamente durante 24- 48 horas, bajo la dirección de los maestros barrilleros, en agujeros de unos 2 metros cúbicos hechos en el  suelo arcilloso.  La ceniza, compactada, quedaba en forma de piedra de color gris azulado, grandes pedruscos de hasta una tonelada de peso, casi la mitad de su peso era carbonato sódico, algo menos potásico, que se desmenuzaban y se vendían como piedra barrilla o  piedra sosa. Se exportaba al resto de Europa entre los siglos XVI-XIX, para fabricar vidrio y jabón, para la industria textil y la de papel de medio mundo, y claro, no daban abasto, y se pagaba muy bien. Por el puerto de Alicante salían hacia Marsella  y Inglaterra las barrillas de Villena, Elda, Novelda, Agost y Sant Vicent del Raspeig, por el de Santa Pola y Guardamar, las de Elche, Crevillente, Orihuela, por el de Mazarrón las barrillas de Alhama y Totana, y las de Lorca y Campo de Cartagena por su puerto, y por los puertos de Almería, las piedras de sosa barrillera de Roquetas, Mojácar, Carboneras, Níjar y Cuevas.
 
[Imagen: 6UFCesw.jpg]


La barrilla española daba la sosa de mejor calidad y servía para fabricar jabones duros como el de Marsella. Las cenizas de remolacha, o de madera de haya o líes de vino, o incluso de algas, eran mayormente potasa, y daban jabones blandos, más fabricados en el norte de Europa.
El negocio de las plantas barrilleras persistió hasta la mitad del siglo XIX. En 1791 Nicolás Leblanc inventó  el método de fabricación industrial de la sosa, que se extendió por Europa y se aplicó durante más de 100 años, hasta que llegó el  método de Solvay, más eficiente, hacia 1870. Algo más tarde, ya en el siglo XX, el método de electrolisis del cloruro sódico ó potásico hizo posible la producción  muy barata de la sosa cáustica y la potasa cáustica, que son los álcalis que se emplean hoy en día, mucho más puros que nunca.
Nicolás Leblanc, que he dicho inventó el método de síntesis inorgánica de la sosa, se suicidó en una fría mañana de enero de 1806, deprimido, pobre y olvidado. Tuvo muy mala suerte. En condiciones normales, si se hubiera aplicado la patente de su invento, hubiera hecho una gran fortuna. Pero en 1793 guillotinaron al Duque de Orleans, que era su mecenas, de quien había sido su médico particular, y el comité Revolucionario se incautó de su fábrica de Saint Denis, y le obligaron a desvelar los detalles de su patente, que se hizo pública (a los ingleses les vino de fábula, y por otra parte el negocio de la barrilla empezó a declinar). Posteriormente ejerció como funcionario y administrador del gobierno,  viéndose obligado que hacer el inventario del incautado laboratorio de su admirado Lavoisier, también guillotinado.

http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SA...301117.mp3


Manejo de la  sosa y la potasa cáusticas: preparación de la lejía.


Los hidróxidos de sodio y de potasio se disuelven fácilmente en agua, mucho más el segundo. Lo hacen de manera exotérmica, es decir, se produce calor de manera espontánea. Mucho. Suficiente para hacer hervir el agua, si ésta es poca. Por eso es una medida de seguridad obvia añadir la sosa sobre el agua, nunca al revés. Si se vierte agua sobre las lentejas o escamas de sosa cáustica o potasa, el agua hierve súbitamente, puede salpicar y quemarnos. Hay que usar recipientes altos (jarras idealmente) para evitar salpicaduras, preferiblemente de vidrio o cerámica. Nunca de aluminio, reacciona con la sosa caustica y produce hidrógeno. Riesgo de explosión. Es una medida obvia emplear guantes, en cualquier caso. La lejía, disolución acuosa del álcali, es conveniente preparala fresca, momentos antes de la saponificación, pues se carbonata a las pocas horas.
La sosa cáustica es delicuescente, absorbe el agua atmosférica y se disuelve en ella.
Las purezas de las sosa cáustica y potasa cáustica nunca son del 100 %. oscilan entre el 90 - 95 %. La diferencia es agua, carbonatos y cloruros. Ya se produce un cierto defecto de álcali por ese motivo, que por seguridad es mejor no corregir,  dando por sentado que todo nuestro álcali es puro. Otro tema es el de las impurezas metálicas que puedan haber. Algunas trazas de metales pueden fomentar la oxidación catalítica del jabón y hacer aparecer manchas de color pardo o favorecer su enranciamiento.


Características de los jabonatos potásicos y sódicos.


Las sales de potasio son más solubles en agua que las sódicas. En particular los jabonatos potásicos también. Esa solubilidad  está también condicionada por el ácido graso del jabonato. Si hablamos de ácidos grasos de 18 carbonos, por ejemplo el esteárico,  el estearato siempre es más insoluble que los ácidos grasos de menor peso molecular.  Solubilidad es inverso a dureza, menos soluble, más duro. Y generalmente la solubilidad es proporcional a la capacidad de espumación. Por esto los ácidos mirístico y laúrico son los más solubles y más espumantes, y dan jabones blandos, con mayor motivo si son potásicos.
Aquí se trata de  alcanzar un equilibrio entre la proporción de sodio y potasio, mirando de reojo a la relación a los ácidos grasos que tenemos.  Como regla general, para la mayoría de jabones de afeitar se cumple, en relación a la proporción se potasa a sosa:

• 100: 0 . Normalmente son cremas, incluso con poca agua. Salvo que sea mayormente de estearato, que puede  dar un jabón mórbido.
• 90:10. Consistencia pastosa. También aptos para cremas, con agua suficiente.
• 80: 20. Mórbidos muy blandos.
• 70:30 . Mórbidos o semiduros.
• 60:40 . Semiduros.
• 50:50. Duros. Muy aptos para prensado. Pueden comportarse bien, si los aceites espumantes superan el 20 % de la fórmula de grasas.
• Mayoritariamente sódicos. Son la mayoría de  jabones de baño y tocador. No son los más empleados  para el afeitado por ser excesivamente duros (no hace falta ni prensarlos) y por tanto bastante menos solubles que los potásicos, aunque se puede compensar  aumentando la cantidad de agua y elevando el nivel de aceites espumantes (coco o palmiste).

Cuando se emplean lejías mixtas (de potasa y sosa caústica) pueden añadirse mezcladas o secuencialmente. El orden y concentración de cada una forma parte del arte y secreto del jabonero, y puede tener alguna influencia sobre la textura, la dureza/solubilidad/espumación y sobreengrase selectivo.


Concentración de la lejía: efecto sobre la fabricación del jabón.


Una regla antigua dice que hay que emplear una tercera parte de agua del peso de aceites a saponificar. Es decir que si tengo 1000 gramos de aceites, emplearemos 1000 x 1/3 = 333 gramos de agua. Y en esa agua hay que diluir los álcalis. Existe margen para cambiar ese volumen de agua, pero esto  afecta a las propiedades del jabón.
Cuanto más concentrada es la lejía (menos agua)  más rápida es  la saponificación, más rápido se alcanza la traza, menor es el tiempo de secado. Sin embargo el empleo de lejías concentradas que hacen que el jabón empaste rápido, puede plantear problemas mecánicos de manipulación de la masa, de homogenización del perfume añadido en frío, etc. En general las concentraciones de lejías recomendables oscilan entre el 20 -35 %.  Antiguamente la saponificación era secuencial o discontinua, añadiendo varias lejías de concentración creciente. Se verificaba la concentración de la lejía, indirectamente, o bien por medida de su densidad , empleándose densímetros calibrados en la escala Baumé,o la de Gay Lussac,  referenciados a tablas especificas de densidad / concentración. Antes de esto, una lejía adecuada para saponificar era la que podía mantener un huevo de gallina en  flotación (aproximadamemte unos 25 º Baumé). Aquí una foto de los que es un densímetro o aerómetro.

[Imagen: k5vwunK.jpg]


A medida que la densidad de la lejía aumenta el densímetro flota más, claro.

El pH de los jabones terminados y bien saponificados oscila entre 10 y 11. Es decir, son francamente alcalinos. Las propiedades detersivas de un jabón dependen de ese pH fuertemente básico. No se puede neutralizar, porque alteraríamos las propiedades del jabón, su solubilidad, su dureza y su capacidad de limpieza, al protonarse el grupo carboxilato.  Los jabones de glicerina, aquellos que son translúcidos, saponificados con etanol ó azúcar y aceite de ricino junto al resto de aceites, son los únicos que pueden tener un pH más cercano a la neutralidad (8 – 9). Aquí una foto, determinando el pH del Mitchell’s Wool Fat, con tiras de papel indicador de  pH:

[Imagen: nNc203W.jpg]


No es necesario disponer de tiras indicadoras de  pH para asegurar una completa saponificación, basta con hacer la prueba de la lengua. Probando el jabón, si percibimos un sabor cáustico, como una sensación de ardor picante, el jabón no es seguro para usar. No hemos sobreengrasado bien, o hemos cometido algún error de pesada, exceciéndonos con el álcali, o bien le falta curarse mucho más, si fue saponificado en frío. El álcali libre permisible en un jabón es del 0.5 %. En la jabonería antigua se iba corrigiendo durante la fase de empaste en caliente el pH de manera progresiva, con adiciones secuenciales de sosa o potasa, o bien de más grasa, y monitorizando el proceso  catando con la lengua el empaste; extraigo a colación de esto, de la tercera edición del Manual de Fabricación de Jabones de 1918, de Carlos Labatut, estas recomendaciones:

“...va fuerte si pica la lengua y si , sacada la vara que sirve de agitador y comprimiendo entre los dedos la masa que lleva  adherida, se desprende en cuajeroncitos de aspecto céreo….va flojo si en  lugar de picar en la lengua, una porción ensayada tiene sabor dulzaino, sin perder los resabios propios del aceite ó grasa que no se consigue saponificar por completo…”

En la  jabonería industrial  anterior al siglo XIX  el álcali  de ceniza vegetal no tenía bastante potencia y la reacción de saponificación era mucho más lenta que con las lejías de sosa o potasa cáustica actuales. El arte de concentrar las lejías, aumentar su pH mediante la reacción de la cal viva, que formaba hidróxido sódico o potásico en contacto con la sosa o potasa (precipitándose le carbonato cálcico) se fue perfeccionando lentamente. En cualquier caso, antes del establecimiento de la ley de las proporciones definidas por Louis Proust a finales del siglo XVIII, la química no existía, todo era empírico, y además las materias primas eran muy impuras, lo que hacía que cada jabonero al final desarrollase su arte propio, en ocasiones muy discutible.

En el Archivo histórico municipal de Cartagena se guarda mucha documentación original, de 1583 a 1833, sobre el abasto de jabón. En el legajo de 1754, un documento explica que un jabonero de allí llamado Francisco Aracil acusa a los otros de haber vendido jabón de calidad inferior a los suyos “ por no estar cocido ni sangrado,  quedando las lejías crudas con toda su fuerza, por lo que quema la ropa y aún las manos de las que lavan” y atribuía además la mejor calidad de los que él fabrica al largo periodo de cochura: “ lo menos necesita de treinta días para que salga perfecto, cuando al que a usted se ha presentado lo más que necesita son ocho días”. En 1754, el año en que ese jabonero de Cartagena vindicaba su método,  Antoine Lavosier aún era un niño de 10 años. Faltaban algunos para que Lavoisier escribiera su Tratado Elemental  de Química y sentara las bases de la estequiometría y de la química actual. Poco después, Michel Eugène Chevreul, en 1823 sentó las bases químicas de la saponificación, con un conocimiento claro y profundo. Hasta entonces todo había sido incierto, confuso, conocimiento oculto, baldío y turbio, inseguro, postrero, polvo sin mundo, futuro fugaz. Qué bonito...no es mía esa poesía, es de Miguel Hernández, Menos tu Vientre. Toca interludio musical:

https://www.youtube.com/watch?v=tZi1Rkw4t3Y

Hasta las investigaciones de Chevreul, la jabonería estuvo más cerca de la alquimia que de la química. Si tenemos que poner una fecha para el fin de la alquimia en los jabones es el año de publicación de este librito: Recherches chimiques sur les corps gras d'origine animale,1823.

[Imagen: tratado-saponificacion.png]

Saponificación en frío y en caliente. Curación del jabón.

Cuando los jabones se saponifican en frío, es decir, sin adición de calor durante un tiempo prolongado, la reacción de hidrólisis de las grasas no es del todo completa (oscila entre un 80 – 90 % del proceso total). La segunda saponificación se ultima por el propio calor de la reacción exotérmica de hidrólisis, en las siguientes 24 horas. Aún así, puede quedar un cierto residuo de lejía no neutralizada, a pesar incluso de haber sobreengrasado el jabón. Por eso se recomienda un periodo de cuarentena de al menos un par de semanas, idealmente un mes, antes de emplearlos. La única ventaja  de la saponificación en frío es que es más respetuosa con los principios activos termolábiles de algunos aceites, y con aceites de ácidos grasos poliinsaturados, más delicados.
En la saponificación en caliente, la reacción se completa totalmente en pocas horas, y el periodo de curado sólo tiene sentido para ayudar al asentamiento del perfume y para que adquiera una mayor dureza. Los aceites delicados pueden añadirse al final, junto con la vitamina E, poco después de la glicerina.
Normalmente la proporción de agua residual en un jabón suele ser del 17 - 25 % pero puede ser mayor por la higroscopía (captación del agua) de la glicerina que llevan incorporada. Obviamente en cremas de afeitar este nivel de agua es muy superior.

[Imagen: uZeFRkE.jpg]
Medida aproximada de % de agua en un jabón comercial, mediante humidímetro.

Indices de saponificación. Cálculo de la lejía necesaria para saponificar.


En este diagrama se muestra la reacción general de saponificación. Como ven por cada equivalente de triglicérido (aceite o grasa) se consumen 3 equivalentes de sosa cáustica o potásica.

[Imagen: teBfw56.jpg]


Para calcular cuanta potasa o sosa debemos añadir a la mezcla de aceites, se acude a las tablas que contienen los índices de saponificación (IS) de cada aceite. Actualmente hay calculadoras (hojas de cálculo) muy intuitivas y fáciles de usar. Particularmente la de Mendrulandia. No obstante hay que explicar el concepto base, ¿cómo se calcularon  los IS de las tablas?

Pongamos por caso que queremos saponificar el trilaurato de glicerilo (que es el 45 % del aceite de coco, por cierto)  cuyo peso molecular es de 639 gramos. Si empleamos potasa, de peso molecular 58 gramos, tendremos que emplear 3 equivalentes, es decir: 3 x 58 = 174 gr. Por tanto, obtenemos 174 / 639 = 0,272. Es decir, se requieren 0,27 gramos de potasa para saponificar 1 gramo de ese aceite.  Eso es el índice de saponificación (IS). Como los aceites vegetales son mezclas complejas de distintos triglicéridos, se pondera por la proporción de cada triglicérido su correspondiente IS, y se obtiene un IS teórico promedio, bastante aproximado, pero que es inexacto  ya que no todos los aceites son rigurosamente idénticos en su composición porcentual de ácidos grasos, incluso dentro de una misma plantación o procedencia. También se pueden obtener los IS de los aceites de manera experimental (por titulación alcalimétrica).
En las tablas que contienen los IS hay la columna correspondiente al KOH (potasa cáustica) y la correspondiente al NaOH (hidróxido sódico). Dividendo el IS de KOH entre 1.41 se obtiene el IS para NaOH, y a la viceversa multiplicando por ese factor, que no es otra cosa que la relación de pesos molares de ambos álcalis.
Los índices de saponificación son tanto más altos cuánto más pequeña es la molécula del ácido graso.

Ejemplo práctico de cálculo de álcali y sobreengrase para un jabón de afeitar.


Supongamos que queremos saponificar la siguiente  mezcla de aceites para hacer un jabón de afeitar:

400 gramos de ácido esteárico
200 gramos de aceite de coco

Total: 600 gramos de aceites.
De agua, como dijimos, usaremos un tercio de los aceites,  600 x 1/3 = 200 gramos.

Los índices de saponificación con potasa caústica del ácido esteárico y del coco son: 0,188 y 0,248, los podemos encontrar en la tabla de saponificación.

Haremos un promedio ponderado de las proporciones de cada aceite para obtener el índice de saponificación promedio::

(400 /600) x 0,188 + (200/600) x 0,248 = 0.207

Por tanto 0,207 x 600 gramos de aceites = 124 gramos de potasa.

Supongamos que queremos darle más dureza y usar un 35 % de sosa cáustica y un 65 % de potasa cáustica.

124 gramos x 35 / 100 = 43,4  gramos de potasa deben ser sustituidos por sosa.

Al ser el factor de conversión de potasa a sosa de 1.41, nos queda: 43,4 / 1,41 =   31 gramos de sosa.

Por tanto de potasa harán falta la diferencia entre la potasa inicial menos la que hemos reconvertido en sosa: 124 -43.4 = 80, 6 gramos

Es decir usaremos  aproximadamente 81 gramos de potasa y 31 gramos de sosa diluidas en 200 gramos de agua.

Total de la  lejía = 81 + 31 + 200 =  311 gramos.


Supongamos que queremos un sobreengrase del 20 %. Eso significa que del 100 % de álcali hay que restar un 20%: 100 – 20 = 80 %, sólo requerimos en realidad el 80 % del álcali teórico.

Pues habrá que descontar ese porcentaje del total de los álcalis:

80,6  x 80 /100 = 64,5 gramos de potasa.
31 x 80 /100 =     24,8 gramos de sosa.

La concentración de nuestra lejía habrá cambiado. Como es la proporción en peso de álcalis (64 +25) respecto a la suma total de álcalis más el agua disolvente, 200 gr., nos sale que es del 31 %, muy correcta:

(64 + 25) / (200 + 64 + 25)  = 31  %


La fórmula final nos quedaría:

400 gramos de ácido esteárico
200 gramos de áceite de coco
200 gramos de agua
64  gramos de potasa
25 gramos de sosa.
111  gramos de glicerina.


La glicerina añadida al final de la saponificación (11 %)  para que sume exactamente 1 Kg,  y proporcione hidratación, suavidad y facilite el espumado.

Gracias por leer.

Cuanto mayor el perímetro de mi conocimiento, mayor el volumen de mi ignorancia.
Responder
#2

Te aplaudo hasta que me salga sangre de las manos , increíble tratado...

Pero vamos a ver , la siguiente formulación :

Cita:400 gramos de ácido estearico
200 gramos de aceite de coco 
200 gramos de agua
64 gramos de potasa 
25 gramos de potasa 
111 gramos de glicerina
mas aceites esenciales 
¿Sería la formulación para un Martin de Cañete ?

Digo esto porque se me ha metido entre ceja y ceja hacerlo en primavera.

¿Y dices que dejarlo “curar” por al menos , 40 días?

¿Y a que te refieres con lo de añadir la glicerina al final ? ¿Último ingrediente ?   

Esto lo miedo a tutoriales como se merece

El futuro ya no es lo que era
The following 4 users Like Teiste's post:
   Cartagena Field, Frankincense, LITRI, Ramon_Caratejon
Responder
#3

(02-02-2019, 20:23)Frankincense escribió: “[color=#9966cc][i]Para esto va muy bien también el jabón. Este es un invento galo que deja el pelo reluciente.



Eso es cierto,
el jabón fue inventado por un antepasado de Cyril, Le Pere Lucien. Big Grin
The following 2 users Like Belfont's post:
   Cartagena Field, Frankincense
Responder
#4

(02-02-2019, 20:39)Teiste escribió: Te aplaudo hasta que me salga sangre de las manos , increíble tratado...

Pero vamos a ver , la siguiente formulación :

Cita:400 gramos de ácido estearico
200 gramos de aceite de coco 
200 gramos de agua
64 gramos de potasa 
25 gramos de potasa 
111 gramos de glicerina
mas aceites esenciales 
¿Sería la formulación para un Martin de Cañete ?

Digo esto porque se me ha metido entre ceja y ceja hacerlo en primavera.

¿Y dices que dejarlo “curar” por al menos , 40 días?

¿Y a que te refieres con lo de añadir la glicerina al final ? ¿Último ingrediente ?   

Esto lo miedo a tutoriales como se merece

Amigo Teiste no haria falta curar, si saponificas en caliente, 40 minutos a 80 grados. La glicerina siempre al final, en efecto, pero aún en caliente.
Veo que cambias a todo potasa como el MdC. Entonces los 25 g que eran sosa me los multiplicas por 1,41 para reconvertir de nuevo a potasa.
A lo mejor es parecido...
Responder
#5

(02-02-2019, 20:23)Frankincense escribió: Para esto va muy bien también el jabón. Este es un invento galo que deja el pelo reluciente. Se hace de sebo y ceniza. El mejor es el de ceniza de haya y sebo de cabra. Lo hay de dos tipos: espeso y líquido. Entre los germanos tanto el uno como el otro lo utilizan más los hombres que las mujeres. (Historia natural, libro 28, capítulo 51. Plinio el Viejo, Año 77  DC).”.

Prodest et sapo, Galliarum hoc inventum rutilandis capillis. fit ex sebo et cinere, optimus fagino et caprino, duobus modis, spissus ac liquidus, uterque apud Germanos maiore in usu viris quam feminis [Historia natural, libro 28, capítulo 51. Plinio el Viejo, Año 77  DC.].




En este larguísimo hilo tratamos del papel de la sosa y la potasa para fabricar jabones de afeitar. Desde un punto de vista técnico, me temo, aunque con las necesarias pinceladas de historia y poesía, que de no existir, convertirían la jabonería en una ciencia aburrida. Para menor suplicio de ustedes, he procurado dejar fórmulas y cálculos para el final.
Lo pueden leer a trozos si quieren, esto de la química es un poco tostoncito; mejor en pequeñas dosis. Agradezco al foro el espacio cedido, considerable en este caso. Sin duda este hilo sería más propio de un blog o foro de jabonería, cierto. Pero dado que algunos de los compañeros del foro ya se han puesto manos a la obra con esto de fabricarse sus propios jabones, he considerado oportuno extenderme con el tema de los álcalis. Me extiendo tanto en este tema porque el dominio y cálculo de la lejía es la base de la jabonería.

Empecemos. Es necesario recordar las siguientes definiciones:

Potasa: nombre ordinario del carbonato potásico. K2CO3. El nombre proviene del alemán antiguo potasche = pot + asche = cenizas en una olla o bote. De donde pasó al latin moderno potassium. La fuente de la potasa eran las cenizas vegetales. Cuando se quema la madera, y especialmente plantas ricas en sales (oxalatos, tartratos) se forma de manera natural el carbonato potásico, en concentraciones del 20 – 40 % en peso. Actualmente ya no se usa la potasa en jabonería, sino la potasa cáustica, que es el hidróxido potásico, KOH, más potente que la potasa. El símbolo químico del potasio es K, del latín kalium, derivado de una voz árabe que significa ceniza.

Sosa: nombre ordinario del carbonato sódico Na2 CO3.  De hecho está también en las cenizas de las plantas, y ese es su origen (combinada con la potasa)  aunque hay yacimientos minerales. Actualmente ya no se emplea en jabonería, se emplea la sosa cáustica, o hidróxido sódico, NaOH. El nombre de sosa proviene también del árabe, suwwād, que aparte de negro, también hace referencia a una planta (Salsola soda) cuyas cenizas se empleaban para fabricar jabón , vidrio y papel.

Álcali: sustancia mineral que al disolverse en agua da un pH fuertemente básico (en oposición a ácido) es decir, un pH por encima de 11 (en una escala de 1 a 14). La palabra viene del árabe al-qali, ceniza. Es que los árabes en los siglos oscuros del medievo eran los herederos de la cultura persa y india, y padres de la alquimia.

Lejía: en jabonería se llama lejía a la disolución de un álcali en agua, es decir de la sosa y/o la potasa (caústicas o normales). Nada que ver con la lejía desinfectante que usamos ahora, que es hipoclorito sódico, y que no se usa para hacer jabones.

Índice de saponificación: es la cantidad de miligramos de hidróxido potásico o sódico necesarios para saponificar un gramo de grasa.

Saponificación: reacción química en la que un triglicérido se rompe por acción de un álcali y el agua (hidrólisis) liberándose glicerina y ácidos grasos, estos últimos formando una sal con el sodio y/o el potasio.

Jabonato
: sal sódica o potásica de un ácido graso. Si la sal es de otro elemento que no sea sodio o potasio, no será soluble en agua, y no recibe este nombre.

Jabón: mezcla sólida o semisólida de jabonatos, lejía sin neutralizar, grasa sin reaccionar,  agua y ingredientes complementarios añadidos.

Sobreengrasado
: exceso de grasas no saponificadas dentro del jabón,  por utilizar menos álcali del necesario para la completa saponificación. En jabones y cremas de afeitar oscila entre el 10 % - 25 %.

Calculadora  de saponificación: hoja de cálculo automática que permite calcular la cantidad de álcali necesario para saponificar una mezcla de aceites o grasas y intentar predecir sus propiedades o comportamiento. En ella se han incorporado los índice de saponificación de una biblioteca de aceites, entre otros datos.

Concentración de lejía: % en peso de la disolución en agua del álcali, oscila entre el 20 % y el 35 %. Cuanto mayor es la concentración, antes se alcanza el empaste y menor es el tiempo de curado.

Empaste: o traza, se refiere al momento en que se considera que empieza la saponificación, por aumento de la viscosidad aparente de la mezcla de  grasa y lejía

Durante muchos siglos el álcali necesario para saponificar los aceites se obtenía de las cenizas de plantas. La  barrilla era la principal materia prima. Era la ceniza obtenida de calcinar plantas halófitas (que crecen en terrenos ricos en sal), voy a citar sólo algunas de las 40 descritas,  para alborozo de algún botánico que pudiera haber en esta sala de lectura: Salicornia herbosa , Salicornia fruticoides, Salsola soda, Salsola kali, Atriplex portulacoides, Atriplex halimus, Statice Limonium, Halogetun sativus .Esta última era la más explotada en la zona de Alicante y Murcia. El campo de Cartagena era la zona peninsular de mayor producción. Estas plantas se calcinaban lentamente durante 24- 48 horas, bajo la dirección de los maestros barrilleros, en agujeros de unos 2 metros cúbicos hechos en el  suelo arcilloso.  La ceniza, compactada, quedaba en forma de piedra de color gris azulado, grandes pedruscos de hasta una tonelada de peso, casi la mitad de su peso era carbonato sódico, algo menos potásico, que se desmenuzaban y se vendían como piedra barrilla o  piedra sosa. Se exportaba al resto de Europa entre los siglos XVI-XIX, para fabricar vidrio y jabón, para la industria textil y la de papel de medio mundo, y claro, no daban abasto, y se pagaba muy bien. Por el puerto de Alicante salían hacia Marsella  y Inglaterra las barrillas de Villena, Elda, Novelda, Agost y Sant Vicent del Raspeig, por el de Santa Pola y Guardamar, las de Elche, Crevillente, Orihuela, por el de Mazarrón las barrillas de Alhama y Totana, y las de Lorca y Campo de Cartagena por su puerto, y por los puertos de Almería, las piedras de sosa barrillera de Roquetas, Mojácar, Carboneras, Níjar y Cuevas.
 
[Imagen: 6UFCesw.jpg]


La barrilla española daba la sosa de mejor calidad y servía para fabricar jabones duros como el de Marsella. Las cenizas de remolacha, o de madera de haya o líes de vino, o incluso de algas, eran mayormente potasa, y daban jabones blandos, más fabricados en el norte de Europa.
El negocio de las plantas barrilleras persistió hasta la mitad del siglo XIX. En 1791 Nicolás Leblanc inventó  el método de fabricación industrial de la sosa, que se extendió por Europa y se aplicó durante más de 100 años, hasta que llegó el  método de Solvay, más eficiente, hacia 1870. Algo más tarde, ya en el siglo XX, el método de electrolisis del cloruro sódico ó potásico hizo posible la producción  muy barata de la sosa cáustica y la potasa cáustica, que son los álcalis que se emplean hoy en día, mucho más puros que nunca.
Nicolás Leblanc, que he dicho inventó el método de síntesis inorgánica de la sosa, se suicidó en una fría mañana de enero de 1806, deprimido, pobre y olvidado. Tuvo muy mala suerte. En condiciones normales, si se hubiera aplicado la patente de su invento, hubiera hecho una gran fortuna. Pero en 1793 guillotinaron al Duque de Orleans, que era su mecenas, de quien había sido su médico particular, y el comité Revolucionario se incautó de su fábrica de Saint Denis, y le obligaron a desvelar los detalles de su patente, que se hizo pública (a los ingleses les vino de fábula, y por otra parte el negocio de la barrilla empezó a declinar). Posteriormente ejerció como funcionario y administrador del gobierno,  viéndose obligado que hacer el inventario del incautado laboratorio de su admirado Lavoisier, también guillotinado.

http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SA...301117.mp3


Manejo de la  sosa y la potasa cáusticas: preparación de la lejía.


Los hidróxidos de sodio y de potasio se disuelven fácilmente en agua, mucho más el segundo. Lo hacen de manera exotérmica, es decir, se produce calor de manera espontánea. Mucho. Suficiente para hacer hervir el agua, si ésta es poca. Por eso es una medida de seguridad obvia añadir la sosa sobre el agua, nunca al revés. Si se vierte agua sobre las lentejas o escamas de sosa cáustica o potasa, el agua hierve súbitamente, puede salpicar y quemarnos. Hay que usar recipientes altos (jarras idealmente) para evitar salpicaduras, preferiblemente de vidrio o cerámica. Nunca de aluminio, reacciona con la sosa caustica y produce hidrógeno. Riesgo de explosión. Es una medida obvia emplear guantes, en cualquier caso. La lejía, disolución acuosa del álcali, es conveniente preparala fresca, momentos antes de la saponificación, pues se carbonata a las pocas horas.
La sosa cáustica es delicuescente, absorbe el agua atmosférica y se disuelve en ella.
Las purezas de las sosa cáustica y potasa cáustica nunca son del 100 %. oscilan entre el 90 - 95 %. La diferencia es agua, carbonatos y cloruros. Ya se produce un cierto defecto de álcali por ese motivo, que por seguridad es mejor no corregir,  dando por sentado que todo nuestro álcali es puro. Otro tema es el de las impurezas metálicas que puedan haber. Algunas trazas de metales pueden fomentar la oxidación catalítica del jabón y hacer aparecer manchas de color pardo o favorecer su enranciamiento.


Características de los jabonatos potásicos y sódicos.


Las sales de potasio son más solubles en agua que las sódicas. En particular los jabonatos potásicos también. Esa solubilidad  está también condicionada por el ácido graso del jabonato. Si hablamos de ácidos grasos de 18 carbonos, por ejemplo el esteárico,  el estearato siempre es más insoluble que los ácidos grasos de menor peso molecular.  Solubilidad es inverso a dureza, menos soluble, más duro. Y generalmente la solubilidad es proporcional a la capacidad de espumación. Por esto los ácidos mirístico y laúrico son los más solubles y más espumantes, y dan jabones blandos, con mayor motivo si son potásicos.
Aquí se trata de  alcanzar un equilibrio entre la proporción de sodio y potasio, mirando de reojo a la relación a los ácidos grasos que tenemos.  Como regla general, para la mayoría de jabones de afeitar se cumple, en relación a la proporción se potasa a sosa:

• 100: 0 . Normalmente son cremas, incluso con poca agua. Salvo que sea mayormente de estearato, que puede  dar un jabón mórbido.
• 90:10. Consistencia pastosa. También aptos para cremas, con agua suficiente.
• 80: 20. Mórbidos muy blandos.
• 70:30 . Mórbidos o semiduros.
• 60:40 . Semiduros.
• 50:50. Duros. Muy aptos para prensado. Pueden comportarse bien, si los aceites espumantes superan el 20 % de la fórmula de grasas.
• Mayoritariamente sódicos. Son la mayoría de  jabones de baño y tocador. No son los más empleados  para el afeitado por ser excesivamente duros (no hace falta ni prensarlos) y por tanto bastante menos solubles que los potásicos, aunque se puede compensar  aumentando la cantidad de agua y elevando el nivel de aceites espumantes (coco o palmiste).

Cuando se emplean lejías mixtas (de potasa y sosa caústica) pueden añadirse mezcladas o secuencialmente. El orden y concentración de cada una forma parte del arte y secreto del jabonero, y puede tener alguna influencia sobre la textura, la dureza/solubilidad/espumación y sobreengrase selectivo.


Concentración de la lejía: efecto sobre la fabricación del jabón.


Una regla antigua dice que hay que emplear una tercera parte de agua del peso de aceites a saponificar. Es decir que si tengo 1000 gramos de aceites, emplearemos 1000 x 1/3 = 333 gramos de agua. Y en esa agua hay que diluir los álcalis. Existe margen para cambiar ese volumen de agua, pero esto  afecta a las propiedades del jabón.
Cuanto más concentrada es la lejía (menos agua)  más rápida es  la saponificación, más rápido se alcanza la traza, menor es el tiempo de secado. Sin embargo el empleo de lejías concentradas que hacen que el jabón empaste rápido, puede plantear problemas mecánicos de manipulación de la masa, de homogenización del perfume añadido en frío, etc. En general las concentraciones de lejías recomendables oscilan entre el 20 -35 %.  Antiguamente la saponificación era secuencial o discontinua, añadiendo varias lejías de concentración creciente. Se verificaba la concentración de la lejía, indirectamente, o bien por medida de su densidad , empleándose densímetros calibrados en la escala Baumé,o la de Gay Lussac,  referenciados a tablas especificas de densidad / concentración. Antes de esto, una lejía adecuada para saponificar era la que podía mantener un huevo de gallina en  flotación (aproximadamemte unos 25 º Baumé). Aquí una foto de los que es un densímetro o aerómetro.

[Imagen: k5vwunK.jpg]


A medida que la densidad de la lejía aumenta el densímetro flota más, claro.

El pH de los jabones terminados y bien saponificados oscila entre 10 y 11. Es decir, son francamente alcalinos. Las propiedades detersivas de un jabón dependen de ese pH fuertemente básico. No se puede neutralizar, porque alteraríamos las propiedades del jabón, su solubilidad, su dureza y su capacidad de limpieza, al protonarse el grupo carboxilato.  Los jabones de glicerina, aquellos que son translúcidos, saponificados con etanol ó azúcar y aceite de ricino junto al resto de aceites, son los únicos que pueden tener un pH más cercano a la neutralidad (8 – 9). Aquí una foto, determinando el pH del Mitchell’s Wool Fat, con tiras de papel indicador de  pH:

[Imagen: nNc203W.jpg]


No es necesario disponer de tiras indicadoras de  pH para asegurar una completa saponificación, basta con hacer la prueba de la lengua. Probando el jabón, si percibimos un sabor cáustico, como una sensación de ardor picante, el jabón no es seguro para usar. No hemos sobreengrasado bien, o hemos cometido algún error de pesada, exceciéndonos con el álcali, o bien le falta curarse mucho más, si fue saponificado en frío. El álcali libre permisible en un jabón es del 0.5 %. En la jabonería antigua se iba corrigiendo durante la fase de empaste en caliente el pH de manera progresiva, con adiciones secuenciales de sosa o potasa, o bien de más grasa, y monitorizando el proceso  catando con la lengua el empaste; extraigo a colación de esto, de la tercera edición del Manual de Fabricación de Jabones de 1918, de Carlos Labatut, estas recomendaciones:

“...va fuerte si pica la lengua y si , sacada la vara que sirve de agitador y comprimiendo entre los dedos la masa que lleva  adherida, se desprende en cuajeroncitos de aspecto céreo….va flojo si en  lugar de picar en la lengua, una porción ensayada tiene sabor dulzaino, sin perder los resabios propios del aceite ó grasa que no se consigue saponificar por completo…”

En la  jabonería industrial  anterior al siglo XIX  el álcali  de ceniza vegetal no tenía bastante potencia y la reacción de saponificación era mucho más lenta que con las lejías de sosa o potasa cáustica actuales. El arte de concentrar las lejías, aumentar su pH mediante la reacción de la cal viva, que formaba hidróxido sódico o potásico en contacto con la sosa o potasa (precipitándose le carbonato cálcico) se fue perfeccionando lentamente. En cualquier caso, antes del establecimiento de la ley de las proporciones definidas por Louis Proust a finales del siglo XVIII, la química no existía, todo era empírico, y además las materias primas eran muy impuras, lo que hacía que cada jabonero al final desarrollase su arte propio, en ocasiones muy discutible.

En el Archivo histórico municipal de Cartagena se guarda mucha documentación original, de 1583 a 1833, sobre el abasto de jabón. En el legajo de 1754, un documento explica que un jabonero de allí llamado Francisco Aracil acusa a los otros de haber vendido jabón de calidad inferior a los suyos “ por no estar cocido ni sangrado,  quedando las lejías crudas con toda su fuerza, por lo que quema la ropa y aún las manos de las que lavan” y atribuía además la mejor calidad de los que él fabrica al largo periodo de cochura: “ lo menos necesita de treinta días para que salga perfecto, cuando al que a usted se ha presentado lo más que necesita son ocho días”. En 1754, el año en que ese jabonero de Cartagena vindicaba su método,  Antoine Lavosier aún era un niño de 10 años. Faltaban algunos para que Lavoisier escribiera su Tratado Elemental  de Química y sentara las bases de la estequiometría y de la química actual. Poco después, Michel Eugène Chevreul, en 1823 sentó las bases químicas de la saponificación, con un conocimiento claro y profundo. Hasta entonces todo había sido incierto, confuso, conocimiento oculto, baldío y turbio, inseguro, postrero, polvo sin mundo, futuro fugaz. Qué bonito...no es mía esa poesía, es de Miguel Hernández, Menos tu Vientre. Toca interludio musical:

https://www.youtube.com/watch?v=tZi1Rkw4t3Y

Hasta las investigaciones de Chevreul, la jabonería estuvo más cerca de la alquimia que de la química. Si tenemos que poner una fecha para el fin de la alquimia en los jabones es el año de publicación de este librito: Recherches chimiques sur les corps gras d'origine animale,1823.

[Imagen: tratado-saponificacion.png]

Saponificación en frío y en caliente. Curación del jabón.

Cuando los jabones se saponifican en frío, es decir, sin adición de calor durante un tiempo prolongado, la reacción de hidrólisis de las grasas no es del todo completa (oscila entre un 80 – 90 % del proceso total). La segunda saponificación se ultima por el propio calor de la reacción exotérmica de hidrólisis, en las siguientes 24 horas. Aún así, puede quedar un cierto residuo de lejía no neutralizada, a pesar incluso de haber sobreengrasado el jabón. Por eso se recomienda un periodo de cuarentena de al menos un par de semanas, idealmente un mes, antes de emplearlos. La única ventaja  de la saponificación en frío es que es más respetuosa con los principios activos termolábiles de algunos aceites, y con aceites de ácidos grasos poliinsaturados, más delicados.
En la saponificación en caliente, la reacción se completa totalmente en pocas horas, y el periodo de curado sólo tiene sentido para ayudar al asentamiento del perfume y para que adquiera una mayor dureza. Los aceites delicados pueden añadirse al final, junto con la vitamina E, poco después de la glicerina.
Normalmente la proporción de agua residual en un jabón suele ser del 17 - 25 % pero puede ser mayor por la higroscopía (captación del agua) de la glicerina que llevan incorporada. Obviamente en cremas de afeitar este nivel de agua es muy superior.

[Imagen: uZeFRkE.jpg]
Medida aproximada de % de agua en un jabón comercial, mediante humidímetro.

Indices de saponificación. Cálculo de la lejía necesaria para saponificar.


En este diagrama se muestra la reacción general de saponificación. Como ven por cada equivalente de triglicérido (aceite o grasa) se consumen 3 equivalentes de sosa cáustica o potásica.

[Imagen: teBfw56.jpg]


Para calcular cuanta potasa o sosa debemos añadir a la mezcla de aceites, se acude a las tablas que contienen los índices de saponificación (IS) de cada aceite. Actualmente hay calculadoras (hojas de cálculo) muy intuitivas y fáciles de usar. Particularmente la de Mendrulandia. No obstante hay que explicar el concepto base, ¿cómo se calcularon  los IS de las tablas?

Pongamos por caso que queremos saponificar el trilaurato de glicerilo (que es el 45 % del aceite de coco, por cierto)  cuyo peso molecular es de 639 gramos. Si empleamos potasa, de peso molecular 58 gramos, tendremos que emplear 3 equivalentes, es decir: 3 x 58 = 174 gr. Por tanto, obtenemos 174 / 639 = 0,272. Es decir, se requieren 0,27 gramos de potasa para saponificar 1 gramo de ese aceite.  Eso es el índice de saponificación (IS). Como los aceites vegetales son mezclas complejas de distintos triglicéridos, se pondera por la proporción de cada triglicérido su correspondiente IS, y se obtiene un IS teórico promedio, bastante aproximado, pero que es inexacto  ya que no todos los aceites son rigurosamente idénticos en su composición porcentual de ácidos grasos, incluso dentro de una misma plantación o procedencia. También se pueden obtener los IS de los aceites de manera experimental (por titulación alcalimétrica).
En las tablas que contienen los IS hay la columna correspondiente al KOH (potasa cáustica) y la correspondiente al NaOH (hidróxido sódico). Dividendo el IS de KOH entre 1.41 se obtiene el IS para NaOH, y a la viceversa multiplicando por ese factor, que no es otra cosa que la relación de pesos molares de ambos álcalis.
Los índices de saponificación son tanto más altos cuánto más pequeña es la molécula del ácido graso.

Ejemplo práctico de cálculo de álcali y sobreengrase para un jabón de afeitar.


Supongamos que queremos saponificar la siguiente  mezcla de aceites para hacer un jabón de afeitar:

400 gramos de ácido esteárico
200 gramos de aceite de coco

Total: 600 gramos de aceites.
De agua, como dijimos, usaremos un tercio de los aceites,  600 x 1/3 = 200 gramos.

Los índices de saponificación con potasa caústica del ácido esteárico y del coco son: 0,188 y 0,248, los podemos encontrar en la tabla de saponificación.

Haremos un promedio ponderado de las proporciones de cada aceite para obtener el índice de saponificación promedio::

(400 /600) x 0,188 + (200/600) x 0,248 = 0.207

Por tanto 0,207 x 600 gramos de aceites = 124 gramos de potasa.

Supongamos que queremos darle más dureza y usar un 35 % de sosa cáustica y un 65 % de potasa cáustica.

124 gramos x 35 / 100 = 43,4  gramos de potasa deben ser sustituidos por sosa.

Al ser el factor de conversión de potasa a sosa de 1.41, nos queda: 43,4 / 1,41 =   31 gramos de sosa.

Por tanto de potasa harán falta la diferencia entre la potasa inicial menos la que hemos reconvertido en sosa: 124 -43.4 = 80, 6 gramos

Es decir usaremos  aproximadamente 81 gramos de potasa y 31 gramos de sosa diluidas en 200 gramos de agua.

Total de la  lejía = 81 + 31 + 200 =  311 gramos.


Supongamos que queremos un sobreengrase del 20 %. Eso significa que del 100 % de álcali hay que restar un 20%: 100 – 20 = 80 %, sólo requerimos en realidad el 80 % del álcali teórico.

Pues habrá que descontar ese porcentaje del total de los álcalis:

80,6  x 80 /100 = 64,5 gramos de potasa.
31 x 80 /100 =     24,8 gramos de sosa.

La concentración de nuestra lejía habrá cambiado. Como es la proporción en peso de álcalis (64 +25) respecto a la suma total de álcalis más el agua disolvente, 200 gr., nos sale que es del 31 %, muy correcta:

(64 + 25) / (200 + 64 + 25)  = 31  %


La fórmula final nos quedaría:

400 gramos de ácido esteárico
200 gramos de áceite de coco
200 gramos de agua
64  gramos de potasa
25 gramos de sosa.
111  gramos de glicerina.


La glicerina añadida al final de la saponificación (11 %)  para que sume exactamente 1 Kg,  y proporcione hidratación, suavidad y facilite el espumado.

Gracias por leer.
Estupendo como siempre, con todos los tutoriales se puede hacer un tratado de jaboneria.
Saludos.
                                                                           Humor Afilado, pero nunca cortante.
The following 2 users Like fredyx's post:
   Frankincense, J B2009
Responder
#6

gracias por escribir


Estos son mis PRINCIPIOS. Si no le gustan tengo OTROS.

The following 1 user Likes J B2009's post:
   Frankincense
Responder
#7

(02-02-2019, 21:33)J B2009 escribió: gracias por escribir

Creo que le tendríamos que decir , “gracias por existir , Franki”

El futuro ya no es lo que era
The following 3 users Like Teiste's post:
   Cartagena Field, Frankincense, J B2009
Responder
#8

(02-02-2019, 21:35)Teiste escribió:
(02-02-2019, 21:33)J B2009 escribió: gracias por escribir

Creo que le tendríamos que decir , “gracias por existir , Franki”

es cierto, y para primavera un concurso, Marin de Cañete E.L. 2019
los paricipantes hacen su jabon, envian muesras al resto de paricipantes y al jurado.
La ruta del Marin,
el primer premio podria ser un fin de semana en porugal...


Estos son mis PRINCIPIOS. Si no le gustan tengo OTROS.

The following 2 users Like J B2009's post:
   Cartagena Field, Frankincense
Responder
#9

Me quito el sombrero

Bravo!

Enviado desde mi dispositivo de geolocalizacion portatil que sirve como telefono
The following 1 user Likes eldenegro's post:
   Frankincense
Responder
#10

Espectacular, tras leer esto me han quedado cosas más claras. La verdad es que explicado así hasta un muñón como yo podría hacer un jabón.
The following 1 user Likes Nolrim's post:
   Frankincense
Responder
#11

Un gran artículo, Frankincense. El contenido es ciencia, siempre bienvenida máxime si es la ciencia de la materia, pero cómo nos regalas ese contenido es pedagógicamente impecable. Gracias por un aporte tan interesante como placentero en la lectura.

Al que se anime a fabricar jabones por su cuenta le ruego encarecidamente que se informe de las medidas a adoptar en el manejo de sustancias cáusticas y no se aventure a utilizarlas hasta haber adoptado las medidas preventivas necesarias y conocer perfectamente cómo manejarlas y cómo actuar en caso de alguna incidencia. Cáustico viene del griego kaustikós que significa quemar. Ni en griego ni en castellano existe el verbo "desquemar".
­­­­­­­­­­­
_______________________
Menos por menos es más.
The following 6 users Like VerdaKrajono's post:
   Cartagena Field, Frankincense, fredyx, Nolrim, Ramon_Caratejon, superchicha
Responder
#12

Y un capítulo más, otra lección magistral, y otro impagable rato de conocimiento impartido del modo más ameno. Muchas gracias Frankincense , y ten por seguro que tu tiempo no sólo es sinceramente agradecido, si no que lo colocaremos en lugar de honor entre los tutoriales. A ver como se nos ocurre denominar esa recopilación de hilos tuyos. Si se te ocurre algo, avisa Wink .

Con respecto a lo que dice VerdaKrajono de las medidas de seguridad, es un capítulo que creo que tendremos que tratar de forma separada y que no es ninguna broma. Las quemaduras químicas son una cosa muy seria y aunque tengamos a mano una botella de vinagre para neutralizar una salpicadura de sosa caústica, si nos da la misma en un ojo a nosotros o a algún ser querido, igual no hay vinagre que valga. Mucho cuidado, jaboneros en ciernes.
The following 4 users Like Ramon_Caratejon's post:
   Cartagena Field, Frankincense, fredyx, Nolrim
Responder
#13

Magnífico y didáctico hasta más no poder. Hasta a mí me dan ganas de ponerme a hacer jabones de afeitar aunque sea un momio para las cosas prácticas. La recopilación de los grandiosos hilos del Maestro podría intitularse: Frankincense : YO JABONEO, TÚ JABONEAS, ...
----------------------------------------- 0 --------------------------------------

Salí­ sin ser notada, estando ya mi casa sosegada.
The following 1 user Likes Cartagena Field's post:
   fredyx
Responder


Posibles temas similares...
Hace 6 horas
Último mensaje: ischiapp
Ayer, 23:11
Último mensaje: ischiapp
15-08-2019, 23:14
Último mensaje: Frankincense
22-06-2019, 21:42
Último mensaje: knife
25-03-2019, 00:06
Último mensaje: Macmody
22-03-2019, 23:50
Último mensaje: J B2009
22-03-2019, 22:17
Último mensaje: Etxeba10
22-03-2019, 00:48
Último mensaje: Etxeba10
13-01-2019, 00:34
Último mensaje: Kike



Usuarios navegando en este tema:
1 invitado(s)


Theme © iAndrew 2016 - Forum software by © MyBB