Hasta enero del 2015 estuve afeitándome durante veinte años con la Gillette Blue II y espuma La Toja. De vez en cuando me echaba algún bálsamo. Odiaba afeitarme.
No tenía la técnica que he adquirido desde que estoy en esta casa. Puedo decir alto que he aprendido a afeitarme 'bien', desde que estoy con vosotros.
He probado muchas cosas, brochas, maquinillas, shavettes, jabones, cremas y un largo etcétera, baratas y caras.
Me he dejado arrastrar muchas veces por las modas del momento, cosa de lo que me arrepiento, y he comprado más cosas de las que entran dentro de lo razonable.
Llevo dos días afeitándome con unos materiales, que en cuanto te pica la adicción por el afeitado tradicional, dejas de lado buscando cosas mejores, y qué queréis que os diga, sinceramente no siempre lo son. Por poner un ejemplo, las maquinillas de tres dígitos no afeitan mil veces mejor que las de dos, y así con todo.

Con una brocha de cerda, una crema de aquí y asequible, y la que fue mi fiel compañera durante veinte años, me he dado un homenaje que para qué.
Un afeitado soberbio, y me pregunto ¿me estaré volviendo loco?
No lo creo. Ahora sé afeitarme y ahí está el quid de la cuestión.
La Blue II, heredera de la mítica GII, me encanta porque no tiene cabezal pivotante. Es una gran maquinilla para afeitarse a diario, y recalco lo de diario.
He conseguido un apurado extremo sin irritación, al mismo nivel que una Mühle R41.
Con barba de más de dos días 'tironea', en mi caso, así que cuando se cumple esa premisa lo mejor es emplear otro tipo de maquinilla, como la Mühle citada anteriormente.
A los nuevos os aconsejo que probéis de todo, ya que como dice el gran @"Teiste", "el vicio ayuda a discernir", pero tened siempre presente que no hace falta gastarse una fortuna para disfrutar de esta afición, y digo afición porque para nosotros ha trascendido el mero acto higiénico que para la mayoría de los hombres supone el afeitarse.