Tengo ganas de volver a olerlo, pues aunque lo usé en mis inicios del afeitado, no recuerdo su aroma.
No me va a gustar, no por el aroma en sí, sino porque actualmente por un problema de salud, no soporto los olores muy fuertes.
Yo lo dije hace unas cuantas semanas, en no sé qué hilo. Cualquier día un gurú del Afeitado Clásico hará una revisión de VD y dirá qué maravilla, cómo se ha permitido que un producto tan fantástico y tan encantadoramente vintage haya caído en el olvido.
Entonces muchos que ahora se ríen del producto perderán el culete en irse a comprar un par de frascos y decir que nunca han dejado de usarlo, que ellos estaban en el secreto de su excelencia.
Y como ha dicho otro compañero, si en vez de español, fuera un producto extranjero, sobretodo inglés, ya veríamos si ahora tendríamos la visión del VD como una antigualla.
Varon Dandy es representante de una época. La época del Soberano es cosa de hombres, de la copita de anís, del café, copa y puro. De la partida de cartas después de comer para jugarse el carajillo. De las farias y los caliqueños.
De las corridas de toros a las cinco de la tarde. De los partidos de fútbol con un sol de justicia y no a las diez de la noche.
Del As, el Marca y el Mundo Deportivo.
De las barberías que olían a Floí¯d y a VD, en las que la gente iba a hacer tertulia y a comentar lo que pasaba en el país y los chismes del barrio.
Una época en que los hombres olían a hombres que se ganaban el sustento con el sudor de su frente, de hombres rudos pero de buen corazón.
Una época de hombres que se vestían por los pies y que no podían ni siquiera imaginar algo como lo que ahora se llama lo políticamente correcto.
En fin, una época que yo viví sobretodo como espectador, pues aunque viejo no lo soy tanto.
Una época para mí mejor que ésta. Una opinión absolutamente personal que no voy a debatir ni a imponer.
Es mía y punto. Que otros tengan la suya. A mí qué más me da.